Quería dejar por escrito algunos pensamientos productivos, de hecho me cambiaron el día y por ahora me siguen llenando de energía, de liviandad...
Todo lo que sigue no pretende ser simple, ni el camino fácil, sino una puesta en escena contundente de algunos elementos que me ayudan a mi a levantarme todos los días con una sonrisa...
Hoy en la clase de canto aprendí muchas cosas que por lo general no emparentamos con "aprender a cantar", porque esto fue más bien "aprender a vivir, y después a cantar". Una frase que escribí durante la clase cuando nos pusimos a hablar un poquito mas de la teoría del canto, fue "que la vayas dejando venir" refiriéndonos a la canción, a la sensación de apropiarte de algo y hacerlo tuyo, imprimirle un color propio, pero a la canción y al resto de tus practicas también. En cada cosa de cada día, si estoy realmente conectada a ese momento y a esa actividad, puedo provocarle una textura propia, algo de mi esencia, algo de lo que tengo para dar, desde cómo atiendo el teléfono, a cómo rindo un examen, cuando sonrío, cuando camino, cuando abrazo. Lo copado de esto es que cuando te das cuenta de la manera en que imprimís algo de vos en todo lo que haces, (refiriéndome específicamente a todo aquello que nos hace ser mejores personas, o por lo menos tener un poco mas de ganas de serlo) es que esa sensación de plenitud no te la olvidas mas, y después es mucho mas fácil volver a ese estado de templanza y de disfrute. ESA es la clave: la capacidad de disfrute, pero no referido al lujo o al deseo de cosas que solo te llenan un rato, sino a poder disfrutar de todas las cosas, aunque quizás parezca un poco ingenuo decirlo así, a medida que te dispones a encontrar ese disfrute en lo que haces, esa sensación se va expandiendo y es mas duradera. Y después ya no es un esfuerzo sino un placer, una postura lograda que se mantiene y se establece voluntariamente.
Que groso son esos días en que me siento bien porque creo haber tomado algunas buenas decisiones para mi y para los demás, y tener esa sensación de "sonrisa", de garra ante la vida, de hacer casi todas las cosas como si en cada una de ellas estaría disfrutando "como uno disfruta una buena ducha!!”
(Gracias Ari por el comentario, fue genial)
Y otro comentario que me quedo muy marcado fue que a veces uno piensa que si se vuelve un poco buena o dulce va a demostrarse débil y vulnerable, pero por suerte me equivoqué porque cuando escuchamos a uno de los chicos cantar nos dimos cuenta que cada acción que demuestra dulzura o bondad, no por esa razón deja de tener menos fuerza y viceversa ( puede ganar fuerza y no por eso va a perder dulzura). Porque esa buena onda en la acción se traduce en seguridad, en decisión, en perseverancia, y por ende es SINCERA.
Creo que muchos o sino todos estarán de acuerdo en que es increíble cuando podes ser sincero con los demás pero sobre todo con vos mismo, sincero con tu propio cuerpo, lograr conectarte con lo mas tuyo y dejarlo ser, esos momentitos en que logro exponerme a otros sin pensar ni un solo minuto en que pensarán, como eso los afectará, porque queramos admitirlo o no nuestra cultura esta muy determinada por el “que dirán”, y quiero creer que no es así en todo el resto del mundo. Esa determinación tiene que ver con que en cada canción, como en cada reunión de trabajo, en cada examen, se juega un pedacito de lo que somos, si es que realmente decidimos meternos de lleno en eso, ser nosotros ahí en ese lugar, en ese espacio. Si, corremos muchos mas riesgos que los que no han decidido comprometerse, pero sé y estoy convencida que es tres mil veces mas copado, la cantidad de sensaciones que me recorren cuando siento que puedo salir de lo mental, y dejarme llevar, es inexplicable. Esos días en que me siento cómoda con mi postura, con la posición de mi cuerpo frente al mundo, camino por la vereda con la frente en alto y sonriendo a los que pasan, como agradeciéndoles, porque de alguna manera todos los que circulan conmigo o cerca mío hacen mucho de cómo soy y como quiero ser.
Hoy al principio de la clase mientras intentaba relajarme y respirar, sentí que respiré por primera vez, pero de verdad. El resto de los respiros habían sido cortitos y rápidos, efímeros. Este se sintió. El aire se acumuló alrededor de mi nariz, se absorbió de a poquito con una temperatura ideal, y decir que hacía calor, pero en ese momento ese aire no irradiaba calor, sino una temperatura óptima. Como cuando te comés un Halls (me pagan por escribir esto) que sentís que tus pulmones se expanden, el aire salió muy entusiasmado a correr por todo mi cuerpo, pasó por mi nuca, por mis brazos, hasta mis piernas, pasando por la espalda, abriendo los huequitos bloqueados. La sensación de placer duró unos segundos, se despejaron muchas zonas de mi cuerpo que parecían dormidas, comenzaron a vibrar conmigo, y así mi estado de ánimo. Luego de muchos respiros así, me cambió el humor. En serio.
Hoy cuando me desperté no me sentía bien con el día, luego aprendí a respirar y recobré la energía y empecé a sentir el momento, y otro momento y otro momento más…(bis) y me di cuenta de lo mucho que nos suma se sinceros, pero no solamente del no mentir, sino en el dejar ser lo que queremos que sea.
V.
miércoles, 5 de diciembre de 2007
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
