Free counter and web stats

Con lo que hay, hacemos lo que podemos...no anden buscando lo que no existe...o al menos, pueden crearlo ustedes mismos y divertirse un rato...

lunes, 25 de agosto de 2008

Ruta 237

Cada decisión abre a un camino nuevo, totalmente nuevo. Cada minuto estamos abriendo senderos diferentes, sin saber bien a dónde nos llevan porque aunque creemos saber como se desenvolverán los hechos, por suerte no lo sabemos todo, y eso es lo increíble.
Quizás en el momento no nos damos cuenta de la fuerza que tuvo esa pequeña decisión que tomamos esta mañana cuando por ejemplo decidimos anotarnos en una clase de yoga o empezar ese curso que tanto nos habían recomendado.
Y después soy conciente de que esas decisiones las tomé yo, nada más que yo, nadie más eligió por mi. Esa soy yo hoy.
Pero antes quizás fue un poco diferente para mi, para muchos de nosotros. Naturalmente los demás eligieron ciertas cosas para nosotros, porque creeyeron que eso era bueno, apostaron a que aprovecharíamos la oportunidad de estudiar en un buen colegio, de crecer en un lindo lugar, rodeado de gente amable que nos cuidarían. Y así pasan los años...
Hoy a veces me pregunto si lo que estoy eligiendo es verdaderamente lo que yo quiero. Es un lío darme cuenta qué soy yo, y qué soy yo más lo de otros. En realidad no dejaría de ser genuino si elijo algo que provino de otros, porque si lo veo desde cierta óptica en realidad ese trazo también es parte de lo que yo soy hoy. No es cuestión de rebelarse a lo que nos dieron, la verdad es que siempre estuve muy agradecida de todas las oportunidades que tuve, de todas las veces que eligieron por mi.
Pero ya eso no corre, el tema ahora está en tomar mis decisiones contando con todo el bagaje que tengo, con toda mi persona, formada en parte por todas aquellas experiencias a partir de sus decisiones, la de ellos...
Pensándolo desde el enfoque contrario, viste que todo tiene miles de caras, no hay ni bien ni mal en esto, es todo tan relativo...como el cuento del maestro Zen que me contaron hoy, si no saben de que hablo pregunten, alguien lo debe saber, o sino dejen un comentario y se los cuento...
Volviendo a la idea del párrafo anterior, por otra parte veo que me cuesta mucho salirme de las estructuras dadas, y no sería bueno para mí hacerlo por pura rebeldía, las decisiones tomadas con bronca o a modo de acting out rebelde creo que no llevan a ningun lado. No sería verdaderamente mi decisión.
Quienes hayan leído alguna otra edición de "meditación cotidiana" les resultará familiar el tema de poner en juego el deseo, cuanto miedo nos da y me da dar ese paso, saltar a lo que parece el vacío. Vacío porque nadie nos puede contar qué hay más abajo, es cuestión de descubrirlo nosotros mismos, eso es lo interesante de la vida, recorrer nuevos caminos, ser diferentes a nuestros padres en algunas cosas, crear nuevas generaciones, ser oportunidades de cambios, viabilizar ese cambio en nosotros.
Bla bla bla...pero no se va tan rápido el miedo...los demás pueden hacernos dudar, todos tienen mucho para decir cuando es el otro el que está por lanzarse a la vida...todos tienen mucho para decir hasta que ellos mismos se callan, el día en que les toca...
No siempre estamos preparados para los consejos del sabio, hay ciertos momentos para esos consejos, y momentos para escuchar el silencio, para esperar el tiempo justo, para no apurarse...
Estoy intentando agarrar ese bondi, el de la paciencia, el del tiempo justo, el del "cuando tenga que ser, te vas a dar cuenta"...cada vez que pasa, vuelvo a decir lo mismo, pero el tiempo de espera es difícil, es cada vez más largo, siento que tendría que estar dándome cuenta de tantas cosas, y sin darme cuenta estoy en eso...
Creo que el sentimiento de que el mundo corre más rápido que yo, es lo que me vuelve a traer hacia ese mismo sentimiento. Es un círculo vicioso, es un círculo mental, me tengo que dar cuenta de esto, nada más ni nada menos.
Quizás meditando el tiempo se aclare, se abra, se ensanche para otorgarme un lugarcito. Siempre y cuando yo misma se lo pida. Nada llega sin que uno no quiera.
V.