Para los que alguna vez leyeron a Jacques Lacan, famoso psicoanalista francés, podrán entender lo que se siente cuando uno se topa con eso que él llama "lo real". Eso que te causa una angustia inexplicable, que te paraliza, quieta, inmóvil, sin nada para decir. Nada. Ni se te ocurre algo para balbucear, no aparece, ni a la persona más creativa de todas. Estás vos y vos, ahí solita, vos y el vacío.
Hablando de lo de todos los días quizás sea más fácil comprenderlo. Todas las mañanas nos levantamos con ganas de hacer algo, o con pocas ganas pero con un propósito en la cabeza, objetivos que cumplir en el día, gente a quien llamar, ver, abrazar, viajar, caminar, correr.
Caminos que recorrer.
Con el objetivo último de darle un poco de sentido a la vida, a tu día y al mío.
Y si nos pasa algo difícil lo charlamos con una amiga, con la psicóloga (si! se puso tan de moda de repente!) mientras escuchamos un poco de música, o lo soltamos en una caminata, o en un sólo grito al aire...intentando encontrar razones de por qué nos pasó eso, por qué si y no, por qué a nosotros...las excusas aparecen, tienen sentido, nos calman, y nos vamos a dormir y así al próximo día. (se los resumo así se simple para no enmarañarnos en detalles particulares de cada uno). Yo escribo para encontrarle un sentido a las cosas por ejemplo. Consejo: sirve, y mucho.
Lo real es eso que aparece cuando ya no alcanzan las excusas, las explicaciones, las razones, la lógica...ya no nos las creemos. No alcanzan. Seguimos con esa angustia metida en el pecho, entre medio de todos esos pensamientos hay una masa transparente que se desliza entre todos mis músculos, y va cavando un agujerito en mi panza...por algo será que dicen que el amor entra por la boca. Cuando el amor se desliza un poquito, la panza sufre.
De pronto toda la escena cambia de color, se empalidece. Se apaga. En ese instante se me hace tan claro que todo lo que vivo depende de mi mente, me ilumino y me sorprendo de esa verdad. Hay momentos en que aunque ya sabíamos algo, ese algo se nos hace tan claro que parecería ser la primera vez que lo supimos. La primera vez que lo leímos. Porque lo estamos viviendo.
Y ahí sabemos qué era eso que habíamos leído de que el otro no tiene todas las garantías, todas las respuestas, no están ahí, ni en ninguna parte...las preguntas existen para que nadie pueda nunca responder a todas y aún así sigamos intentando responderlas...de por vida.
Pero somehow nunca queremos saber eso, no queremos saber nada de nada de eso, esa verdad nos aterra, nos paraliza, nos deja inmóviles, sin palabras, sin sonidos, sin colores. El día se empalidece.
Y nos volvemos a despertar.Y queda que encontremos algunitas respuestas en nosotros, en nuestra bolsita de ideas.
V.
martes, 15 de julio de 2008
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario